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Calefacción por suelo radiante

Los sistemas de calefacción por suelo radiante se componen de un material portador con hilos de plata para el suministro de energía. La dispersión de los nanotubos de carbono (CNT) se aplica mecánicamente en un recubrimiento en tiras al material soporte de 30 cm de ancho. La longitud de las vías de calefacción se fija en función del tamaño de la habitación o de la potencia calorífica. Las vías de calefacción terminadas se laminan por ambos lados para evitar la penetración de humedad. Los conductos de alimentación tienen una longitud de 5 m cada uno y se acortan en consecuencia durante la instalación, de modo que todos puedan ser conducidos a una caja de conexiones en la pared. Según nuestros cálculos y experiencia, solo son necesarios 90 vatios por m² de superficie en comparación con un sistema de calefacción por suelo radiante convencional de 120 vatios. La calefacción por suelo radiante se puede regular con un termostato de ambiente convencional.

Los sistemas de calefacción por suelo radiante se fabrican en tres versiones según las necesidades individuales. Las tres versiones están pendientes de patente.

1. Versión:

las vías de calefacción se colocan debajo del suelo. ¡También es posible en habitaciones húmedas!

2. Versión:

las vías de calefacción se colocan sobre el suelo con un adhesivo de capa delgada debajo de las baldosas. En este caso, las vías de calefacción se lijan para asegurar una adhesión firme.

3. Versión:

calefacción para baldosas. En esta versión, la dispersión del calor se pone directamente debajo de la baldosa sobre un tejido y se lamina para que no penetre la humedad. Los cables de conexión eléctrica tienen cada uno 5 m de longitud y se pueden acortar según la longitud deseada. En este caso, el tamaño de la baldosa elegida no debe ser inferior a 50 x 50 cm.

La principal ventaja de las versiones 2 y 3 es que ambas instalaciones pueden actualizarse sin necesidad de realizar grandes obras.